Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2017

REVISTA FERIA DE SAN JUAN 2017

Muchas gracias al Excmo. Ayuntamiento de Badajoz  por aceptar mi contribución un año más...


MariCari, la Jardinera fiel.

{¡B U E N A_____S U E R T E!} ♥ ღ ♥

YA NO ESTAREMOS AQUÍ, Club de lectura Viva (CELARD)

Y yo imagino niños que persiguen estrellas, de Cari Jiménez.
Las historias que se cuentan en Ya no estaremos aquí son todas, normalmente, nudos obsesivos de sus protagonistas, en cuyas vidas, al menos en los relatos iniciales, cohabita algún animal —perro-cabra-pato— y la inclemencia del tiempo que les toque aguantar, bien decantándose el autor, Matías Candeira, por la lluvia o por el agua líquida que no purifica, aunque congela los sentimientos.

Historias que también dan paso a los bosques y a su negrura alcanzando a la vista y sin dejar de ver más allá; o desde el punto de vista de ver más acá, no deja ver en el interior de los personajes encerrados en estas páginas, anudados en las palabras y que quieren convencernos de que solo con una escopeta, golpeando en la espalda o en el pecho, pueden darles la realidad en la vida misma.
Es posible que con su buena escribanía y especial modo de contarnos lo que acontece, no echemos en falta el inicio y desenlace de estas historias que engancha…

LA FELICIDAD DE LA FAMILIA

Hay que luchar contra la vagancia del suicidio, así que no hay que tener ni un minuto de aburrimiento, por Caridad Jiménez
La felicidad de la familia, de Osamu Dazai.
Esta antología de cuentos, editado por Candaya Narrativa 41, se presenta ante nosotros gracias a la estupenda traducción de Isami Romero Hoshino y de su prologuista, un escritor formidable, Ednodio Quintero, dándonos una fina información sobre los avatares de la cotidianidad de la vida del autor, el suicida Dazai, Un prólogo muy necesario, pues Ednodio Quintero sabe volver la vista atrás, con maestría, como todo pescador paciente de carpas koi japonesas, y ayudarnos con la caña de pescar con el cebo para enganchar el pasado de Dazai y traernos, su corta vida, a nuestro momento presente, junto a la perspectiva novelesca que sitúa a la acción en toda su verdad de tiempo y forma, así vamos a conocer al autor de los cuentos muy rápidamente a través de las valoraciones del prologuista, por ejemplo cuando nos dice que Dazai pade…

...A MERCED DE SU VIENTO.

Que duele, que duele dice, el corazón en un desgarro, un mal latido, una obstrucción, la falta de bombeo y muere, recupera su forma, su valor de músculo, la atrofia de la vida y de su amor.
Y se marchó por el camino de baldosas amarillas —ya va para un año—, se llevó toda mi vida, al perrito faldero, al león que siempre temblaba hiciera frío o calor, y al que rodaba continuamente por el suelo como un jaramago por falta de fuerzas, con su vana existencia.
Ella se fue con sus trenzas de niña y me dejó vacío, hueco. Me dediqué a transportar en mi interior, líquidos y algún sólido, de unas granjas a otras, aquí ordeñaba las vacas; allí ayudaba a la granjera con el agua fresca del pozo; más allá había que llevar aceite para los motores o gasóleo para poder poner en funcionamiento a los tractores; abono para que las plantas crecieran fuertes o granos de maíz para las gallinas y sus pollitos.
Conversaba poco con las gentes del lugar, no se puede coger cariño a los desconocidos, ni a mi amiga l…

QUE NO VOY A LLEGAR... (Fdo.: Fernando Fernán Gómez)

Llego de un tiempo a esta parte:  si es un concurso poético,  estoy ya fuera de plazo;  si se ayuda al joven verso,  sus años tengo pasados;  si son por emolumentos, mis versos andan tarados; si los compran por su peso, los míos andan livianos; si se llama a amigos versos, de mí ya se han olvidado; si de rosa van los versos, debo tenerlo azul claro; si de encargos hacen reos, los escribo liberados; si me los piden contentos, se fastidia el publicado. No me aflijo, no me quejo, que sigo con buen cuidado.

MariCari, la Jardinera fiel.

{¡B U E N A_____S U E R T E!} ♥ ღ ♥

¡QUÉ LÁSTIMA!

¡Qué lástima!, dices. Sí, qué lástima
de sangre invisible derramada en la efervescencia
que pone ideas al hastío del presente
de la poca vida de una colmena simple,
si solo basta abrir las alas y rozar las flores,
transportar su polen, el propio elaborado
y no este hurto de zánganos, su fealdad,
la colmena succiona la individual alegría,
el abrazo, el calor amigo, la paz interior
y deja un rastro de ojos vidriosos,
de alas despeñadas, rotas,
de valor consumido y protesta callada,
¡qué lástima!, dices, ¡qué lástima!
MariCari, la Jardinera fiel.

{¡B U E N A_____S U E R T E!} ♥ ღ ♥